Erick Ortiz
Mi historia
Nací en la ciudad de Chula Vista, CA en Estados Unidos y crecí en la ciudad fronteriza de Tijuana, la cual es mi ciudad hogar. Desde que estaba chico crecí viendo las Tortugas Ninja, personajes que forjaron mi inspiración por seguir mi camino en este arte marcial. Las Tortugas Ninja eran mi absoluta perdición cuando estaba niño. Veía la serie animada de los 80s, las películas live-action de los 90s y jugaba los videojuegos de todas las consolas de Nintendo. Eventualmente me compre los DVD de toda la serie animada y las tres películas live-action tan solo para recordar viejos tiempos. Ahora que soy un adulto y reflejo en mi niñez y juventud me doy cuenta de que la mano de Dios me guio hacia el arte comenzando con mis personajes favoritos. Nunca supe de la existencia real del Ninjutsu cuando estaba en la primaria o en la secundaria, solamente referencias de mis personajes favoritos, y entre otras películas y franquicias.
Comencé a entrenar artes marciales a los 10 años. Recuerdo bien que estaba en un campamento deportivo de verano en el Centro Deportivo Bancario de Tijuana al cual mis padres me inscribieron a lo largo de dos diferentes veranos, tenía 10 y 11 años respectivamente. Recuerdo que estábamos en una clase de Taekwondo haciendo golpes, patadas y bloqueos principalmente, sin embargo, en cuanto entramos a la parte de defensa personal me quede absolutamente fascinado. Me encanto ver como el maestro trataba de zafarse de un agarre por atrás conocido como Full Nelson (brazos por debajo de las axilas y detrás del cuello). ¡Me sentí perdido al ver esto, fue mi enamoramiento total a las artes marciales! Palabras no pueden describir como sentí el despertar de mi interés por entrenar este tipo de cosas.
Eventualmente me metí a entrenar Taekwondo con la maestra Fernanda Toledo de la MooDukKwan en Altabrisa a los 12 años, pero fue solamente por unos cuantos meses, por alguna razón extraña deje de practicarlo. Lo retome de nuevo a los 15 años y me quede por 1 año y 3 meses llegando a la cinta azul. Estaba obeso cuando había empezado a entrenar y logre adelgazar bastante con el entrenamiento. Recuerdo como mi querida madre, EPD, se quedó impresionada de mi cambio y me lo dio a notar constantemente en varias ocasiones. Eventualmente a través de mi compañero del salón Gyula en segundo de secundaria fui introducido con un maestro argentino que daba clases de Ninjutsu en un dojo en Buena Vista llamada la Escuela de las Cinco Montañas. En ese entonces fue cuando finalmente me tope con el arte marcial que hasta ahora me dedico totalmente. Me dolió mucho dejar mi compromiso con el Taekwondo, pero sentí que era algo que tenía que hacer para seguir mi camino en las artes marciales. Tome un nuevo compromiso en un arte marcial completamente distinto al que practicaba antes. Vi cosas y manierismos totalmente nuevos, incluyendo el manejo de armas. Lamentablemente el maestro argentino era muy neurótico e iracundo, y tenía una tendencia de portarse abusivo con los estudiantes en el dojo, no me quede con el mejor recuerdo de ese lugar. El arte marcial me pareció muy interesante, acabe entrenando solamente cinco meses hasta que mi madre me saco del entrenamiento porque bajé de calificaciones en la escuela. Eventualmente al final de mi tercer semestre de preparatoria en el Cetis 58 me mudé a Los Cabos por cuestión del trabajo de mi padre y viví ahí por un año y medio. Durante mi estancia en Los Cabos no pude entrenar Ninjutsu porque no había un dojo en ese municipio en aquel entonces, terminé entrenando Aikido lo cual era lo más parecido al Ninjutsu. Me gradué de la preparatoria y me fui a vivir con mi hermano a Estados Unidos en la ciudad de Berkeley, CA, ya que él estaba atendiendo la famosa universidad de esa ciudad.
A un lado de la ciudad de Berkeley estaba un dojo de Ninjutsu establecido en Oakland, a la cual decidí atender inmediatamente. El dojo estaba afiliado al instructor jefe del área de la bahía de San Francisco cuyo nombre de Dale Seago. Los practicantes debajo de Dale mostraron mucha habilidad y destreza en su movimiento. A pesar de solamente atender clases de Ninjutsu los Lunes por la tarde, me sentía muy satisfecho con saber que el arte marcial estaba de nuevo a mi alcance. Quería ir a entrenar más días a la semana a la ciudad de San Francisco, la cual estaba a un raite en el tren a través de la bahía, pero lamentablemente carecía de recursos económicos ya que estaba obstinado a estudiar y trabajar mientras que iba a entrenar, y no podía hacer las tres cosas al mismo tiempo. Eventualmente decidí dejar de estudiar ya que no le vi la practicidad a la escuela en cuanto a mi carrera, y me dediqué a sacar certificados profesionales de Informática en vez de ir a la escuela. Decidí trabajar tiempo completo e ir a entrenar Ninjutsu dos días a la semana al dojo de San Francisco con Dale Seago y sus alumnos. Sus dos alumnos en aquel entonces, Juan Zazueta y Garland Glessner, me ayudaron tremendísimamente con mi entrenamiento. Desarrolle una relación muy fuerte con Garland y Juan, y estoy eternamente agradecido con toda la ayuda que me dieron. Recuerdo que una vez Juan me invito a entrenar a su casa donde vivían él y su esposa en el mero corazón de San Francisco. ¡Entrenamos un par de veces en el patio de su casa y de verdad que sigo sin entender por qué fue tan amable conmigo, y no me cobro ni un solo centavo! El entrenamiento era bastante bueno, en ese entonces Juan ya era un Shidoshi de 6to Dan y me estaba adiestrando personalmente, eso no era cualquier cosa. ¡Recuerdo que me mostro como hacer cortes desenvainados con su espada y también había hecho un látigo a mano, y funcionaba super bien! Por otro lado, Garland empezó a dar clases para principiantes e inmediatamente me uní con el también para asistir a los nuevos integrantes de su grupo. Esto fue alrededor del 2015, y lo recuerdo con mucho amor y cariño. Estos momentos tan plenos quedan en el baúl de los recuerdos dentro de mi mente, nunca los olvido. Como me hubiera gustado sacar más fotos en esas ocasiones. Esta amabilidad que se me dio con Juan y Garland es la que yo trato de compartir en mi dojo actualmente, es lo mejor que un maestro puede hacer por sus alumnos. Entrene con ellos hasta el 2016 hasta que decidí regresarme a Tijuana por cuestiones de economía, el área de la bahía es cara para vivir y acabé extrañando mucho mi ciudad hogar.
Una vez que estaba de vuelta en Tijuana me quede pensando que quiero volver a entrenar Ninjutsu. Estaba completamente solo y me di cuenta de que Tijuana ya no contaba con un dojo de Bujinkan como antes, así que tenía que entrenar completamente por mi cuenta y así avanzar. Hice más o menos un año de entrenamiento solitario. Iba a veces a los parques a buscar a personas que me ayudaran a hacer técnicas muy despacio y de manera tranquila, pero después de eso ya nunca los volvía a ver. Mi amigo Eduardo Zamudio me echo la mano por más o menos un año para poder avanzar con mi entrenamiento. ¡Me aguanto bastante! Lo golpeaba, lo tiraba y le hacía cosas dolorosas y ahí se quedaba apoyándome. Yo también le enseñe algunas cosas, pero más que nada el que practico fui yo. Estoy super agradecido con mi buen amigo quien me echo la mano por ese año, no pude avanzar yo solo. Terminé trayéndole tres certificados Kyu de Japón como agradecimiento por el esfuerzo que hizo conmigo.
Compre el curso de entrenamiento en línea creado por el Daishihan Mark Roemke quien está a cargo del grupo de Bujinkan en Santa Cruz, CA. Roemke me certifico oficialmente hasta 3er Kyu junto con la ayuda de mi amigo Zamudio, ya que necesitaba ayuda de alguien para poder hacer las técnicas y demostraciones. Eventualmente empecé a trabajar en San Diego de nuevo en el campo de informática mientras que vivía en Tijuana y visité los dos dojos de Bujinkan que había en ese entonces (ahorita hay nada más uno, el de Taka Seigi Dojo). También visite el dojo de mi buen amigo Héctor Bravo de Muso Dojo / Casa del Lince quien todavía sigue dando clases en el fraccionamiento de Guaycura dentro de Tijuana. Después de entrenar varios meses con Héctor me di cuenta de que no maneja el currículo de la Bujinkan de por sí, sino el currículo de Yagyu Shingan Ryu. Le pregunte respecto a esto y me confirmo lo que sospechaba. Decidí mejor continuar por mi cuenta enfocándome en el currículo de la Bujinkan.
Comencé a dar clases yo solo en el Parque Otay y decidí arrancar un grupo. Al mismo tiempo empecé a entrenar con el de Taka Seigi Dojo San Diego e hice un compromiso con ellos. Shaun McCormick fue quien me dio mis bases y lo sigo considerando uno de mis maestros a pesar de que ya no entreno con él. Los de Taka Seigi Dojo fueron muy amables y honorables conmigo, me trataron muy bien y estoy muy agradecido por las enseñanzas que me dieron en el tatami de su dojo, son mi ejemplo para seguir. Por razones personales decidí ya no seguir asistiendo al dojo de San Diego. Sigo teniendo las puertas abiertas con los de Taka Seigi, igual ellos siempre estarán bienvenidos conmigo en lo que se les ofrezca.
Desde finales del 2020 había comprado un set de DVD de los videos de Hatsumi sensei producidos por la compañía Quest. De ahí fui sacando ideas y trabajando con material visual con el paso de los años. Desde que estuve entrenando con mi amigo Zamudio hasta ahora sigo trabajando con el material de los videos que Hatsumi sensei nos dejó a todos para aprovecharlo y cultivarlo en mi ciudad junto con mi grupo. Sería una lástima no aprovechar lo que el gran heredero hizo con el paso de los años para que todos gocemos del sudor de su trabajo.
Conforme seguía entrenando con mi grupo conocí al maestro Armando Cantu de la ciudad de Monterrey quien fue invitado a dictar un seminario en Ensenada por el Shidoshi Daniel Gradilla en diciembre del 2020. En cuanto me entere del seminario contacte a Daniel y me inscribí de inmediato, estaba muy interesado en conocerlo. Ahí fue donde encontré al maestro de Ninjutsu Mexicano con quien me sentí muy identificado, estaba encantado en saber que existía esperanza para el Ninjutsu en Mexico a través de un maestro tan talentoso y reconocido. Hatsumi sensei le presento dos medallas de dragón al maestro Cantu como reconocimientos especiales y le dio un certificado especial de Yushuu Shihan (maestro de excelencia). Volví a visitar al maestro para un seminario en MTY en marzo del 2021, luego lo volví a visitar en abril y en ese entonces hice un compromiso con él. Seguía visitándolo una vez al mes y eventualmente dos veces al mes para obtener más entrenamiento a un ritmo más seguido. Me di cuenta de que los vuelos de Tijuana a Monterrey son muy baratos, y yo que trabajo en San Diego no me molestaba para nada el hacer el viaje. Desde ese entonces fui el único practicante de todo Mexico que viajaba tan seguido para visitar al maestro, probablemente porque contaba con los recursos económicos. No olvido las cosas buenas que el maestro hizo por mí, incluyendo, teniendo una cena con toda su familia en abril del 2021 y llevándome a su casa con su familia para comer tacos de “discadas” como le dicen en Monterrey. Sus alumnos Cesar, Laura y Karlita me trataron muy bien. También trajo a un alumno de uno de sus Shihanes llamado Antonio con quien también forje una muy buena amistad. Todos ellos me dieron su tiempo y su energía y estoy muy agradecido, sin duda algún avance bien. El maestro Cantu me certifico hasta 3er Dan de cinta Negra con certificados emitidos desde Japón. También con el permiso del maestro llegue a visitar el Kaimei Dojo en CDMX dirigido por el Daishihan Carlos Bautista en varias ocasiones. Fui tratado con honor y respeto y estuve encantado de pasar tiempo con los integrantes de ese dojo, especialmente con mi buen amigo Alonso Ortega con quien sentí una afinidad fuerte. A lo largo del año de 2021 y 2022 seguía visitando a los de MTY y los de CDMX. Eventualmente por razones personales al final del año 2023 decidí dejar de hacer viajes de entrenamiento y quedarme en Tijuana haciendo mi entrenamiento personal junto con mi grupo. Empecé a planear respecto a mis viajes a Japón y hasta el momento estoy enfocado en ello. Acabo de hacer mi viaje en octubre del 2025 y continuare mi graduación directamente en Japón.
Actualmente me considero un Ronin (Samurai sin maestro) ya que tuve varios compromisos que dejé caer por razones personales. Sin duda alguna aprendí de mis experiencias a lo largo de mi camino, y ahora actúo con más prudencia sabiendo cosas de las que ahora estoy consciente que antes no sabía. Dirijo a mi grupo con más perspicacia ya como un instructor que pretende solamente compartir el arte marcial con sus queridos alumnos. Lo único que quiero es seguir entrenando, seguir aprendiendo, seguir desarrollándome y ser un buen ejemplo para mis estudiantes. No pretendo realmente saber y conocer el Ninjutsu, sino nada más compartir lo que he adquirido a lo largo de mi recorrido. El viaje cesa solamente cuando uno decide ya no continuar, y eso es algo que no planeo hacer nunca, especialmente si puedo caminar o seguir moviendo mis manos y pies. Le había dicho en varias ocasiones a mi madre que algún día habrá Ninjutsu en Tijuana a través de mí, y ahora es una realidad. Me siento satisfecho sabiendo que Tijuana goza de tener Ninjutsu de nuevo. Yo siempre supe que, si no hay Ninjutsu en Tijuana, algo hace falta.
La mejor moraleja que puedo decir es esto: ¿quieres un milagro? ¡Se el milagro! No te victimices porque no hay algo en tu ciudad, búscalo y atrévete a asecharlo a donde sea que este, incluyendo si tienes que irte a otra ciudad o hasta otro país por ello. Una vez que lo aseches lo puedes cargar de vuelta a tu ciudad y cultivarlo, puedes estar seguro de que hay otras personas que comparten tus gustos y estarían encantados de ayudarte a cultivarlo. La fuente del Ninjutsu está en Japón y yo planeo ir a la fuente y nutrirme directamente de la fuente, así como muy pocos que lo han hecho antes yo también seré uno de esos sin importar lo que me cueste. También planeo entrenar Kenjutsu dentro del linaje de Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu.
Se que tengo todo el poder para hacerlo. Con mi Dios Padre y Jesús viéndome y resguardándome sé que todo está a mi alcance y mi querida madre mandándome bendiciones desde el Cielo, es nada más cuestión de que lo decida y lo haga. Tú que estas leyendo esto, te digo de verdad que tú también lo puedes hacer, nada es imposible para una mente resoluta. He dicho.
Linajes
- Koto Ryu 虎倒流
- Gyokko Ryu 玉虎流
- Takagi Yoshin Ryu 高木揚心流
- Shinden Fudo Ryu 神伝不動流
- Togakure Ryu 戸隠流
- Kukishinden Ryu 九鬼神伝流
- Gikan Ryu 義鑑流
- Gyokushin Ryu 玉心流
- Kumogakure Ryu 雲隠流
El objetivo del adiestramiento en nuestro dojo es el desarrollo pleno de todas las personas que se integran a nuestro grupo. El desarrollar habilidad y destreza marcial es la mejor manera de protegerse a uno mismo cuando tiene que enfrentar una situación fuerte y estresante. El saber protegerse a sí mismo y a los demás es la mejor manera de crear un futuro con seguridad y guiado hacia la benevolencia. Deseamos únicamente lo mejor para todos nuestros compañeros del tatami.
